Giramundos

María viene, se va, se contrae, desaparece. Un día dejará el mundo y su débil huella, apenas rozante, pasará desapercibida ante la realidad insensible del vaivén de los quereres y de los hombres. Yo lo notaré desde mi inexistencia, yo sabré desde un sentir inanimado que ella pasó por acá y que nos tocamos en el pensamiento de unos y otros que signaron nuestro devenir. Yo dejaré el mundo, ella no llorará mi ausencia pues me iré mucho tiempo después, ella será a veces un recuerdo que animará una arruga bajo un pómulo prominente, será un sentir menudo, y ese sentir es más de lo que a ella y a mí el mundo nos podrá dar.

Carmen masculla recuerdos de un sexo contenido innecesariamente, a Carmen no le importan sino su patria y la revolución que nunca llega, que ella nunca construirá, Carmen escucha música combativa y desinhibida, Carmen sueña con irse al monte y cambiarle el mundo a la gente menuda, Carmen recibe su mesada y compra víveres con cuidado, ronda tres mercados para ello, Carmen envejece contoneando una cintura que cae de a poco, con los años, Carmen cuenta historias de una vida de pasiones que ella nunca sintió, que ella sólo animó, Carmen agoniza y luego nada más se sabe de ella. Carmen sólo es un sueño que María tuvo un instante antes de desaparecer.

Nicola despierta sorprendida. No se sabe, no es. Duda si es un sueño que alguien sueña, asume que es un texto que un ser inexistente compuso, espera que sea sólo el sopor de la mañana y del aliento con resaca. Recuerda haberse sentido un ser ficticio que soñaba la vida de otro de la misma categoría. Ahora no sabe nada, se levanta. Frente al espejo duda si observa su reflejo o si tú construyes esa imagen justo ahora, mientras lees. No lo sabe, ¿tú lo sabes? Mejor decide lavarse el rostro y el hormigueo en su sien le anuncia que apenas despierta, el dolor en su espalda le hace saber que durmió mal, las venas enrojecidas en sus ojos la convencen de que debería regresar a la cama antes de que la sangre corra en su cuerpo a la velocidad debida. Regresa, se refugia, el calor que aún guardan sus sábanas la reconforta. Nicola dormirá de nuevo, por fin, y cuando ella despierte, tú desaparecerás junto con todos sus demás sueños

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